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viernes 2 de julio de 2010

Morir de nostalgia (el baile de los pingüinos)

He conocido tantos hombres que se me empiezan a olvidar sus rostros, sus nombres, sus cuerpos. Pasan alrededor mío y me miran. Alguno me atrae más de la cuenta. Dame un beso en la mejilla. Pero no tan arriba. Más cerca. Lo hemos sabido los dos. Mejor así, disfrazado, que no real. Me has leído.

Dicen que quieres borrar, yo ya lo sabía, ya me lo habías contado: la distancia es relativa. Somos como dos pingüinos zombi bailando las estrellas, en sombras entre su fulgor que nos abrasa los dedos.

Y voy recorriendo mientras tanto cuerpos desconocidos, de raíces a callos olfateando como una puta perra, devorando los restos como un carroñero que escoge a su víctima agonizante y espera su último aliento para mirar por última vez a los ojos y decirle: te voy a comer los intestinos. Te voy a comer los riñones y el páncreas. Me voy a alimentar de tu sangre. Pero dejaré tus pulmones intactos. Tus pulmones y tus ojos. Para que aún muerto puedas respirar y ver todo lo que te hago. ¿No es así, pingüino? Yo soy una hiena.

En el acantilado olías a brisa, como una ventisca que me atrapaba en una telaraña deforme, como un veneno que me drenaba el alma hasta fundirme con la tierra.

En el bosque olías a barro, como una noche otoñal fresca en la que las estrellas muertas penetraban el suelo y se reían del mundo entero, que nos robó los recuerdos y se los llevó en un taxi para que no los pudiéramos alcanzar.

En la playa olías a niño, como si la humanidad se detuviera para mirarnos fijamente en una isla desierta, como un náufrago que no quiere ser rescatado del cementerio, descubriendo la vida por primera vez.

En la cárcel olías a muerte, como un pingüino a punto de lanzarse sobre un mar de piedras peludas, como un marinero en la pasarela susurrando adiós.

En el sepulcro olías a sexo, a sudor exquisito, como la arena de una playa eterna a la que las gaviotas emigran a morir cuando están cansadas de comer.

He conocido tantos hombres que se me empiezan a olvidar sus rostros, sus nombres, sus cuerpos. He explorado cada uno de ellos empapándome de su olor, he bailado todas sus sábanas olisqueando cada recoveco posible; pero tu olor no estaba en ninguno. He pasado a través de todos ellos buscando algún resto tuyo, por pequeño que fuera, sin éxito.

Somos los pingüinos zombi. Somos los pingüinos zombi.

He intentado echar a volar tantas veces que se me han descalabrado las mandíbulas. Mis huesos de leche detuvieron su crecimiento para no tener que morir más. Y aguanto el dolor. Aguanto el dolor. Y no paro de bailar. Sólo quiero bailar.

Bailar hasta que me revienten los tímpanos.

Bailar al ritmo de los latidos de mi pecho.

Bailar mientras las algas me enredan y me comen lentamente.

Un baile inexorable.

Bailar cada uno de los sudores de los que me he alimentado.

Bailar todos los recuerdos que los demás atesoran sobre mí.

Bailar encima de brasas ardientes para nunca poder dejar de bailar.

Hemos bailado hasta que las zapatillas se nos quedaron pegadas al asfalto. Guardé los surcos de sudor que vomitamos y me los bebí para obtener las fuerzas para seguir bailando. Bailamos tanto que nos fuimos alejando sin darnos cuenta. Y cuando lo hicimos, ya era tarde.

Somos los pingüinos zombi. Somos los pingüinos zombi.

Estamos todavía en el punto de partida. Todo empieza ahora, mientras estás enrollado entre sábanas negras escuchando a las vacas. Las vacas nos escuchan y nos van a acompañar. Las seguiremos y ellas nos indicarán el camino. No importa que estemos muertos, cada vez que me miro al espejo estás a mi lado.

7 comentarios:

  1. Me gustan los peces de colores.

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  2. Trolleo en mi blog! I like it baby...

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  3. Me gusta tu blog.
    Soy Melissa, del foro :)

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  4. Ah vale, muchas gracias amor! Un beso y hablamos por allá... ah, y no me importa el trolleo jaja.

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  5. JODER,
    pues me he quedado sin palabras.
    Precioso el texto, y el blog.
    Pero no debéis ser pingüinos zombi, que es demasiado pop.
    Yo estoy un poco mayday, espero que sea por el verano... a ver si me pongo a hacer trabajos ya.
    Espero que te vaya de p.m. (postmoderno) haciendo el jipi por ahí, y que estés viviendo muchas cositas bonitas que den para cotillear un buen rato.
    Tengo muchas ganas de verte.
    Un besín.

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  6. Se echa de menos una entrada nueva.
    Melissa

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  7. Ya tía, estoy de vacaciones y lo tengo bastante abandonado.
    Tojín, te debo una llamada... esta semana la tienes seguro!

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