Y: No esperaba verte por aquí.
X: Vivo ahí arriba...
Y: Recuerdo.
Silencio cálido.
X: ¿Y tú?
Y: De concierto, aquí...
X: ¿Estarás toda la vida de concierto?
Y: Ya sabes lo que me gusta bailar.
X: Recuerdo. Incluso las persianas.
Y: ¡Hijo de puta!
X: Estaba muy bien... (silencio) y bueno, ¿no piensas subir a verme algún día?
Y: Estoy echando raíces...
X: ¿Y tú cabeza?
Y: Floreciendo.
X: Ya.
Y: Todo el mundo necesita una segunda oportunidad.
X: Supongo... (silencio) ¿Sabes? Aún hay algo más que te oculté.
Y: Lo sé.
X: ¿Sabes?
Y: Las gafas, las camisetas, los mecheros, la cartera... la boca del lobo.
X: ¿Y lo has...?
Y: No. No me importa, ¿sabes? Además, te vi.
X: ¿Me conociste?
Y: ...
Silencio.
X: Todo el mundo merece una segunda oportunidad...
Silencio.
Y: En fin... se hace tarde.
X: ¿No subirás a verme algún día?
Y: Algún día.
Suena la música.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada