- el amor salvará al planeta Tierra -

Loading...

miércoles 20 de octubre de 2010

Nuevo modelo de experiencia estética

Modelo del ser. Se da el caso que alguien se transforma completamente en el otro objeto, obteniendo todas sus cualidades físicas, corpóreas y sensoriales (volumen, materia química, densidad, peso…) abandonando su propio cuerpo que durante un determinado periodo de tiempo queda inerte en otra dimensión.

No se trata de mimetizar el objeto en cuestión, ni de volcar la experiencia de uno mismo sobre dicho objeto: es un abandono completo de sí mismo en el que uno queda inconsciente del todo, de su condición de ser humano, para pasar a tener la condición de dicho objeto (por ejemplo, barro) y obtener la consciencia del SER barro.

No obstante, es una experiencia que entra dentro de un marco temporal delimitado (aunque dicha percepción temporal, al ser vivida desde un objeto no humano, tiene una concepción absolutamente distinta a la nuestra, pudiendo percibir el tiempo como dilatado o contraído, dependiendo de las características del objeto).

Así mismo, una vez finalizada la experiencia, el ser humano abandona su existencia como objeto para regresar al cuerpo de uno mismo, con toda la experiencia vivida grabada dentro de sí, pudiendo racionalizar sobre las distintas cualidades estéticas del hecho vivido como otra materia.

Para entender este proceso mejor, prosigamos con el ejemplo del barro: un ser humano se tumba en la tierra mojada. Su cuerpo de manera progresiva se va deshaciendo, abandonando su forma corpórea y todas las propiedades psicofísicas inherentes a su existencia, hasta transformarse en barro húmedo, con todas sus correspondientes características. El barro es frío, pero no siente el frío (esta es una percepción humana); el barro está mojado, pero el ser barro no aprecia esa sensación (correspondiente al ser humano): el barro como tal, siente la caída de las hojas sobre sí (y por supuesto, el peso de estas hojas sobre el barro es totalmente distinto al peso de esas mismas hojas sobre un humano). Estamos hablando de poder percibir una serie de características físicas desde el punto de vista del objeto, en un grado superior de empatía.

Por lo tanto, diferenciamos planos de existencia de modo que somos una experiencia en nosotros mismos: entendiendo la experiencia estética como un hecho subjetivo entre los mismos seres humanos, es comprensible que dicha experiencia desde el hecho de ser un objeto sea indiscutiblemente diferente a la percibida desde nuestra condición de materia orgánica mortal. Mientras estemos anclados en el “ser como”, en la mímesis, en el “parecernos a”, este hecho no será posible: la llave de esta puerta estética radica en la experiencia ontológica, en el SER.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada