Últimos minutos antes del inicio. Expectación, emoción, enfermedad. Un vistazo alrededor. Sólo un segundo, un vistazo alrededor. Trajes caros. Moños de peluquería. Golferío castizo. Idiotismo exacerbado. Últimos minutos. La representación va a comenzar: por favor, desconecten sus teléfonos móviles y disfruten del espectáculo. Expectación, emoción, enfermedad. Un vistazo alrededor, a ver si encuentro a los cuatro capullos de turno cuyo egocentrismo social les impide apagar el puto móvil. Espero ansioso el momento de escuchar a todo trapo el nokia tunes quebrando el silencio. Oh sí nena, dame más. Últimos minutos, últimos minutos. ¡Hello moto!
Inicio del espectáculo. Yerma se tambalea. Tosómetro en aumento. Yerma se retuerce. Momentazo señora abriendo el caramelo. Despacio, lento como el sexo anal, así no se oye. La señora abre el caramelo despacio para que no se oiga. Hay que ser gilipollas. Algún día crearé un grupo de facefuck: “Señoras hijasdeputa que abren el caramelo despacio durante la representación porque piensan que así no se las oye”. That’s how the crook crumbles. Yerma se tira al suelo. Nokia tunes a todo trapo. El señor coge la llamada. Susurro gritado: “Hombreee Robertooo… estoy en el teatro… sí sí, muy interesante… estoy esperando el momento en que Yerma se coge la barriga, patalea y solloza… bueno, te dejo antes que alguien se entere de que estoy al móvil”. Qué bien. El teatro es comunitario. El teatro es un evento social. El móvil nos integra socialmente. Ahora el señor del móvil con pelo negro encartonado hacia atrás Mario Conde style es popular. Esto es España, that’s how the crook crumbles. Yerma en el suelo se coge la barriga, patalea y solloza. Inspiración general. Inspiración social. Tosómetro en aumento.
Momento concierto: progresivo instrumental. Los músicos suprimen la voz. La gente habla. Momento ruido. Decibelios sangrando mis oídos. Momento bajón, momento minimal. Los músicos prescinden de la voz. La gente habla. La gente rompe el silencio. Tú, gilipollas de mierda: ¿sabes qué coño es el puto silencio? ¿A qué coño has venido aquí? ¿A dar por culo? La gente habla, la gente no calla, la gente es idiota. Expectación, emoción, enfermedad. Los músicos prescinden de la voz y la gente se folla al silencio. Fantástico. Es su grupo favorito y se lo follan. Eso tiene merito, ¿no? Ahora hay aplausos, ahora hay aplausos.
Los aplausos tienen mérito, ¿no? Final del espectáculo. Tosómetro en aumento. Final del espectáculo de mierdra, de una obra mierdrosa e infumable como Alaska. Yerma apuñala a Juan en mitad del bosque con lágrimas en los ojos. El telón baja. El señor del móvil rompe a aplaudir. La señora del caramelo rompe a aplaudir. Yo hace años me quedaba en silencio; ahora rompo a aplaudir. La actriz de Yerma saluda al público, todavía llorosa y jodida emocionalmente. Psicologista de mierda. Seguro que te enseñó Manuel Ángel Conejero. Seguro también que no te tocó ni un pelo. Ni un pelo del coño, aunque no lo tuvieras como las putas niñas japonesas. El patio de butacas entero rompe a aplaudir. La obra ha sido una puta mierda, una sucesión de tópicos mal realizados y el patio de butacas entero rompe a aplaudir. Fantástico.
NIÑO 1: Yo canto para no escuchar el cañón.
NIÑO 2: Y yo para ver si les hago pensar.
YO: Yo canto para que se escuche mi voz.
Yo canto para que se escuche mi voz. Yo aplaudo porque ha sido una puta mierda, y ya que se aplaude a las mierdas, aplaudo muy fuerte. No dejo de aplaudir mientras esa cosa que llaman actriz sigue sollozando cara a nosotros, aplaudo hasta que las manos se me ponen rojas, aplaudo hasta que me sangran las manos, aplaudo hasta que el prepucio se me pone rojo. Es evidente: cuando más antiartístico resulta el espectáculo, la gente más aplaude. Genau. Yo me siento borrego y aplaudo hasta que el prepucio se me pone rojo. Esta vez, las boñigas son mías.
Yo canto para que se escuche mi voz. El concierto termina. La gente rompe a aplaudir. Nadie ha bailado, nadie se ha movido. La gente rompe a aplaudir. Los músicos hacen como que se van. La gente rompe a aplaudir. Los músicos vuelven a escena, como si no estuviera planeado. En realidad, daba igual si la gente aplaudía o no. Los bises estaban incluidos en el setlist. Los bises estaban en el setlist, sin seña de bises. En realidad, daba igual. Contigo no hay bises. Contigo no hay bises. En realidad, daba igual. That’s how the crook crumbles.
LA SEÑORA DEL CARAMELO: Yo aplaudo porque la obra ha sido fantástica.
EL SEÑOR DEL MÓVIL: Yo aplaudo porque la actriz ha estado espléndida.
YO: Yo aplaudo porque la obra ha sido una puta mierda.
Tosómetro en aumento, tosómetro en aumento. El grupo sale a tocar el bis. Contigo no hay bis. Last song. Los músicos tocan the last song. Genau. El público se vuelve loco. Expectación, emoción, enfermedad. El público se vuelve loco, grita, baila, folla, aplaude. Todos unos putos gilipollas de mierda. Podíais haber bailado dos horas. Podíais haberos movido. Todos queríais bailar, y ninguno lo hizo. Pero cuando suena the last song, todos gritan, bailan, follan, aplauden. Putos gilipollas de mierda. Es necesario que os recuerden que la vida es efímera para que la disfrutéis. Es vuestro grupo favorito. Putos gilipollas de mierda. Olor a albahaca.
VASILIS: That’s how the crook crumbles.
YO: Genau.
Contigo no hay bis. Ya nadie aplaude, ya nadie aplaude. Has pasado como un vendaval. Te has marchado para no volver. Me has dejado jodido. Ha sido un espectáculo demasiado grande. Contigo no hay bis. Te has marchado para no volver. Last song. Ya nadie aplaude, ya nadie aplaude.
El olor a albahaca inunda furioso todo el puto mundo.

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