
Ya nadie visita mi perfil de Bakala. Nadie visita las fotos de mi perfil. He cambiado las fotos de mi perfil. Hace meses que no lloro. He cambiado mi descripción física. Me cruzo con Susan otra vez. He puesto mis fetiches, he ocultado mi rol sexual, he escrito mis pelis favoritas, he vuelto a cambiar mis fotos, cara, polla, culo, mierda. Los putos negros famélicos. He valorado las distintas opciones de búsqueda, un colega, un chateo, un noviete, un polvo. En el mismo garito de siempre. He puesto caritas sonrientes a todo el puto mundo. ¿Dónde está Yago? Me pone tó warro. Mi tabaco ha subido dos euros. Caritas sonrientes para todo cristo. Dos señores se dan de hostias. Jaleados por el público. He verificado mi perfil. Y nadie lo visita ya. Nadie quiere ver mi perfil. Todos están hasta el coño de mí. Hasta el coño.
En el mismo puto garito de siempre. Me cruzo con Susan. Me cruzo con Susan y me mira con cara de zorra. Con sus ojos azules. Con sus labios carnosos. Con su cuerpo pequeño. Con su cara de zorra. Carita sonriente. Hasta el coño.
Lo múltiple. Lo Uno. Las eternas parejas. Deleuze y Guattari. Las eternas parejas muertas. Lo simultáneo. Félix Guattari viudo tras la partida de Gilles Deleuze. Las conexiones. La búsqueda de la conexión oculta. Félix Guattari viudo no se bifurca de Gilles Deleuze. Encuentra su camino en otra conexión. No patalea. No cojea. Jerry se suicida tras la muerte de Tom. El correcaminos se suicida tras la muerte del coyote. El moho se suicida tras la muerte del roquefort. Félix Guattari no se suicida. Gilles Deleuze se suicida. ¿Por qué, Gilles Deleuze? ¿Dónde está Yago? ¿Por qué? Las golondrinas.
Hace meses que no lloro. Soy un puto llorón y hace meses que no lloro. No puedo llorar. Estoy bloqueado. Quiero echarme a llorar. Necesito echarme a llorar. Y mi cuerpo dice que no. Mi cuerpo no responde. Mi cuerpo no me escucha. Mi cuerpo no es mi cuerpo. En el bosque de Birnam. En el bosque.
Ahora vamos a centrarnos en Goya. Centrémonos un poquito en Goya. En el overated de Goya. Qué cansino todo el mundo. Goya esto, Goya lo otro. El duelo a garrotazos. La riña. Los dos señores enterrados de mentira a las rodillas. Costumbre española. Símbolo de las dos españas. Como la ley antitabaco. El país dividido por una costumbre ancestral. Qué asco los socialistas no fumadores. Lanzando improperios. Con su discurso de rojos. De rojos de mierda. Qué asco los socialistas.
Hace meses que no lloro. Qué triste. Ahora vamos a añadirle melodramatismo a esta situación. A esta situación de mierda. Así que vamos a añadirle melodramatismo.
Yo ahí. En mitad de África. De Somalia. A mi alrededor, niños negros famélicos. Putos niños famélicos, con barriga redonda, esqueléticos, comiendo moscas, apestosos, negros. Qué asco. A mi alrededor. Yo ahí. Queriendo llorar. Llorar de asco, no de lástima. Llorar por el asco que me provocan los putos niños somalís. Porque son negros. Y porque huelen mal. Joder, ¿por qué no se duchan? Son nauseabundos. A ver si aprenden de una puta vez las buenas costumbres. Ni se duchan ni se visten. Y además tienen sida. Como mi exnovio sidoso etarra maricón. Qué asco. Los putos somalís, digo. Mi exnovio etarra maricón no me daba asco. Mi exnovio etarra maricón me ponía burro perdido. Yo ahí, entre los putos negros. Y de fondo, sonando la banda sonora de Réquiem por un sueño. ¿Puede haber algo más vomitivo? Puta banda sonora. El momento graduación universitario. Gorros por los aires. Felicidad. Y de fondo, suena la banda sonora de Réquiem por un sueño. Momento jugador de baloncesto lanzando el triple de la victoria a cámara lenta. Y de fondo, la banda sonora de Réquiem por un sueño. Momento documental de África con niños negros apestosos muriéndose. Y de fondo, la banda sonora de Réquiem por un sueño. Momento exnovio sidoso etarra maricón dejándome. Y de fondo, la banda sonora de Réquiem por un sueño. Puto Clint Mansell, ojalá te mueras empalado por un puto niño negro somalí. Y tú también, Aronovsky. Por gafapasta sensacionalista. Y tú también, Jared Leto. Por existir. Bueno, tú no, Jared Leto. Que tú disfrutarías del puto niño negro somalí sodomizándote a pelo y transmitiéndote el sida. Tú disfrutarías.
Susan es una comemierda. Susan quiere comerme la boca. Susan está como una puta cabra. Eso está bien. Susan está zumbada y le da igual lamer mi boca que lamer la taza del wáter. A diez centímetros de mi cara. En el mismo puto garito de siempre.
LA COMEMIERDA: Hola.
YO: Hola.
LA COMEMIERDA: …
YO: ¿Tú sabes que soy maricón, no?
LA COMEMIERDA: Sí.
YO: …
LA COMEMIERDA: …
YO: Pues vale.
La comemierda me come la boca. La comemierda me come la boca y yo me dejo. Total, no hay un puto maricón en todo el garito. Por lo menos me lío con alguien, aunque tenga coño. En realidad, daba igual. Hasta el coño. Olor a albahaca.
Goya. Yago.
Melodramatismo. Yo ahí. Con los putos niños somalís. Pero soy caritativo, ¿sabéis? Soy muy caritativo. Me acuerdo de mi exnovio sidoso etarra. Me acuerdo de él y me pongo burro. Ni una lágrima. Me pongo burro y me masturbo. Yo ahí, burro perdido, rodeado de putos negros y masturbándome. Me hago una gayola y me corro. Pero soy muy caritativo. Me corro en la boca de los niños negros somalís, porque están hambrientos. Me corro en su boca y ellos se tragan mi lefa. Y de fondo, la banda sonora de Réquiem por un sueño. Precioso.
Yo de mayor quiero ser como Gilles Deleuze. No ser cobarde. Tener una enfermedad terminal. Ser un valiente. Y lanzarme por la ventana de un decimotercer piso céntrico de ciudad cosmopolita. A ser posible, aplastando a alguien en la caída. Llevándome a alguien por delante. Y de fondo, la banda sonora de Réquiem por un sueño. ¡Pobre Félix Guattari! Durmiendo solo todas las noches. Desde que Gilles Deleuze se suicidó no ha vuelto a ser el mismo. No ha levantado cabeza. Todos sus ensayos son una mierda. No ha vuelto a ser el mismo. Como el moho sin roquefort. Pero él es cobarde y no se suicida. Todavía no ha visto a Yago. Todavía no. Yago.
Goya. Las dos españas. Por debajo de los señores, humo. Aparte de hostiarse a garrotazos, fumaba. No estaban enterrados a las rodillas, no. Eso es mentira. La puta realidad. La realidad es que uno era fumador, que fue obligado a salir a la calle. Desde Cawdor. Y fumó mucho. Tanto que el suelo se llenó de humo y sus rodillas se sepultaron bajo una cortina maloliente. Como estaba muy cabreado, sacó al puto socialista pseudorojo de mierda a la calle para hostiarle a garrotazos. La riña. Algunas de las frases de los pseudorojos de mierda. Pidiento respeto. Salvando a la sociedad. Avanzando. Democracia.
SOCIALISTA DE MIERDA 1: Los fumadores son unos putos egoístas.
SOCIALISTA DE MIERDA 2: El camarero estaba cabreado y yo me reí en su cara, jaja.
SOCIALISTA DE MIERDA 3: No tienen respeto alguno por nosotros, los no fumadores, los oprimidos de la sociedad.
SOCIALISTA DE MIERDA 4: En toda Europa está la ley de hace años. Como siempre, en España somos los últimos. El culo de Europa.
SOCIALISTA DE MIERDA 5: Ahora puedo entrar con mis hijos al restaurante.
Ahora puedo entrar con mis hijos al restaurante. Como en toda Europa. En la que entrar con seres del infierno a restaurantes está muy bien. Porque verlos gritar, corretear, tirar comida y llorar es avance. Es educación. Es democracia. No pasa nada. Garrotazo al padre. Y garrotazo al niño. Al padre por gilipollas y por hipócrita. Al niño, por dar por culo. No literalmente, eh. No literalmente como el puto niño negro somalí a Jared Leto.
Adiós Audrey Hepburn. Adiós Clint Eastwood. Adiós Abbey Road. Ah no, que ese ya dijo adiós. En relidad, daba igual. Desde Cawdor, con el miedo.
He tenido que salir de Cawdor. He salido de Cawdor para poder fumarme un cigarro. He salido al bosque de Birnam. En el bosque, mi archienemigo. En el bosque, mi archi: Yago. Yago conspirando en la maleza. Yago acechando. Yago expectando el momento de la traición. Mi archi planea mi suicidio terminal. Como mi héroe, Gilles Deleuze. Me lanzaré caída abajo. Pero no desde un decimotercer piso. No. Desde un avión. Para disfrutar de la caída. Una caída interminable. Disfrutando la caída. Tragando aire. Sin escapatoria. Sin salvación. Volando. Mi – última – caída.
Y justo cuando voy a suicidarme, ring ring. Ring ring. Ring ring quiere decir que me llega un sms. De un exnovio de hace muchos años, que también estaba zumbado. Del que no sé nada. Y dice así.
EXNOVIO ANTIGUO Y ZUMBADO: Sólo quería mantener una buena relación contigo. Tranquilo, no estás obligado a saber de mí. Estoy muy bien pero me gusta saber de la gente que aprecio.
Joder. Qué asco que dan los putos socialistas de mierda. Qué asco.
Fin del suspense en el guión. Sólo hay dos opciones: o te quedas en Cawdor observando Birnam avanzar, o te lanzas a los brazos de Yago.
Yo no soy un cobarde.
Yo soy Gilles Deleuze.
Suicidándome.
Cayendo rápido.
Imparable.
Volando.
Tragando aire.
Mi
última
caída.
Las golondrinas.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada